Ajuntaera murcianista con l’enza d’arrecuperar er arbullo murciano. Curtura e identidá murciana. Apa Murcia Llibre!!!

Propuesta R.O.S.E.N. (Reglas, Ordenanzas y Símbolos de la Enza Negra)

¿Por qué el nombre de Enza Negra?

Cualquier organización necesita un nombre; también unos símbolos para definir y dar a conocer dicha organización y el nombre de Enza Negra se considera apropiado para una organización culturalista e identitaria murciana.

En llengua murciana la palabra ‘enza’ significa deseo o voluntad, pero también impulso; también ‘enza’ es un señuelo en la frase “ir a la enza de…”, que se entiende en un sentido de deseo amoroso por una persona o algo. Nosotros no vamos a la enza de una persona en concreto, pero sí de algo muy concreto: la cultura y la identidad murciana. El amor por la cultura propia es algo que en la realidad cotidiana parece que no está, pero en realidad se esconde en las raíces, bajo la tierra húmeda y negra.

Sin encambio, a los murcianos se nos ha negado siempre una cultura propia, aunque continuamente se nos arrincona y señala como murcianos en asuntos tan característicos y fundamentales como el habla, el terraje y la forma de ser. Así, somos murcianos y punto; pero, con todo y con eso, ¿qué es ser murciano?, ¿es una denominación de origen, una marca… o quizá un estigma?

La mejor forma de definirse es organizarse, y para ello es necesario establecer unas reglas o mínimos que nos guíen y unos símbolos que nos ayuden a expresarnos.

¿Por qué unas reglas?

Para que una organización funcione, se debe establecer unas ‘rulas’ o reglas, unos criterios mínimos para ahitar el camino y no perdernos. Estas son 9 rulas.

  1. Rula consuetudinaria: mediante la celebración de ajuntaeras populares frecuentes y ordinarias. Los consejos populares forman parte fundamental de la historia y costumbres del País Murciano. Se conoce que ya los argares, hace al menos 3500 años, tenían un consejo político para un estado propio: considerado el primero de toda Europa continental. Se ha hablado de la antigüedad del Consejo de Hombres Buenos y también de las Juntas de la Tierra medievales, pero cabe mencionar muy especialmente la proclamación de los cantones locales del País Murciano con la intención de formar un supra-cantón: el Cantón Murciano de 1873.
  2. Rula multicultural: porque somos el fruto de las muchas culturas que han pasado por nuestra tierra. El ‘ese’ o la esencia de lo murciano viene por los argares, iberos, fenicios, cartagineses, romanos, godos, sirios, egipcios, yemeníes, mozárabes, catalanes, aragoneses, castellanos, navarros, genoveses, etc. El pueblo murciano es el resultado de la conjunción de muchos pueblos, siendo esta nuestra auténtica esencia y no otra que se nos pretenda imponer para borrar todo lo anterior. A diferencia de otros pueblos, el murciano es un pueblo multicultural, por lo tanto, el “nacionalismo murciano”, si acaso se le puede llamar así, más que un nacionalismo al uso es un “pan-nacionalismo”; los murcianos siempre hemos apostado por la integración y por adaptarnos a los cambios a nuestra manera.
  3. Rula institucional: porque se debe fomentar una institución arreligiosa, o, en todo caso, de carácter abierto y hasta pagano, que se comprometa a mostrarse y demostrar estar bien lejos de fanatismos religiosos o de intereses sectarios y personales. Por este motivo, Enza Negra se debe manifestar mediante simbólicos festejos y celebraciones cívicas, inspirados en las distintas culturas que han influido en el carácter de nuestro País Murciano y que ayuden a definirlo, no a desdibujarlo.
  4. Rula federal: para constituir una república libre mediante la unión de cantones libres, donde la república se ha de construir de abajo arriba, no al revés. Para ello se han de constituir ajuntaeras en los barrios, a continuación en los municipios y más adelante en el País Murciano en su conjunto, es decir, cada barrio se reúne en una parroquia, después las parroquias unidas forman un cantón municipal y por último estos cantones se unen libremente en un supra-cantón: el Cantón Murciano.
  5. Rula de la llengua: para el apoyo y esturrie de nuestra llengua autóctona, la llengua murciana, generada espontáneamente durante siglos en el País Murciano mediante la mezcla de varios idiomas, como el árabe, mozárabe, catalán, aragonés y castellano. El conocido como ‘panocho’ es la variedad comarcal de la llengua murciana hablada tradicionalmente en las huertas de Murcia y Orihuela, y no un invento de churubitos de ciudad o una forma de hablar mal el castellano. El ‘panocho’ merece, por tanto, respeto, y debe cuidarse este aspecto tan fundamental de nuestra cultura murciana.
  6. Rula de la identidad murciana: para combatir al españolismo cerrado y excluyente, el cual ahoga interesadamente nuestra cultura autóctona hasta hacerla desaparecer, desprestigiándola, quitándole importancia o convirtiéndola en un chiste o en una jornada al año de borrachera. O, bien, arrinconándola definitivamente en el folclorismo más rancio, de origen y tradición franquista, por lo que no hay que confundir folclore con folclorismo y, por ello, Enza Negra debe solo difundir la auténtica cultura murciana, la que da brillo y prestigio cultural, y hacerla atractiva a las nuevas generaciones a través de acciones y eventos: literatura, música, arte, asociaciones juveniles, ajuntaeras, bibliotecas, peñas huertanas, festivales, etc.
  7. Rula de la Enza Negra: es una construcción semántica que expresa nuestra voluntad o deseo de observar en el interior de nuestra tierra, para así escarcullar en todos los cornijales para, de este modo, conocernos mejor y valorarnos a nosotros mismos. Así, es preciso estudiar las raíces del árbol murciano en la historia, las cuales han dejado no pocos surcos, cuyas huellas muestran un mapa complejo de lo que somos y del lugar en el que vivimos.
  8. Rula del País Murciano: que debe dignificarse en todos sus aspectos. La política actual y sus políticos solo trabajan por los asuntos particulares de unos pocos; observamos que los partidos políticos de hogaño son claramente dirigidos por intereses extraños a nuestro País Murciano y a la inmensa mayoría de sus gentes. El País Murciano es el más maltratado de los pueblos por parte del estado español, pero sobretodo por parte de sus representantes murcianos, lo que resulta paradójico y nos indigna. Se maltrata a sus gentes lo mismo que a su cultura autóctona y a su medio ambiente. Tanto nuestras huertas, nuestros campos, nuestras sierras, valles, como nuestro Mar Menor están en peligro, y, junto a estos paraísos naturales, nuestra esencia, modo de vivir e, incluso, nuestras propias vidas corren grave riesgo de cambiar radicalmente, y hasta de desaparecer. Enza Negra debe luchar por la preservación de los medios naturales y sus usos tradicionales, como por la cultura autóctona y sus tradiciones políticas federalistas.
  9. Rula del murcianismo político, social y cultural: para transformar totalmente el estado de las cosas en el País Murciano. Madrid está muy lejos y, actualmente, los partidos y organizaciones izquierdistas de la Región han olvidado que si quieren tener algo que decir en este pequeño cornijal tienen que cambiar su modo de pensar y actuar, adaptando sus acciones a la cultura autóctona y no siguiendo directivas de una ciudad chana y lejana, que en nada tiene en cuenta a los murcianos y sus necesidades reales. Por ello, a los militantes de estos partidos españoles en el País Murciano se les invita a participar de la Enza Negra y a comprometerse en la Rebullición que el País Murciano merece desde hace ya mucho tiempo.

¿Por qué unas ordenanzas?

Las ordenanzas establecen las normas y el funcionamiento de una organización, además de los cargos y ocupaciones que hay en ella. En Murcia contamos con cierta tradición, que se cree bastante antigua en cuanto a consejos ciudadanos y consuetudinarios, como las Juntas de la Tierra o el Consejo de Hombres Buenos.

El funcionamiento de este último es bastante conocido, aunque desde la edad moderna ha sido modificado continuamente, tanto en sus cargos como en su lugar de reunión. En la edad media, en el CHB había dos jueces zabacequieros (un zabacequiero es un ‘guardián de la acequia’: ), uno por cada acequia mayor de la Huerta: Aljufía (norte) y Alquibla (sur), llamada también de Barreras. Estos dos zabacequieros recuerdan a los dos cónsules de la república romana y tenían funciones muy parecidas: militares en el caso de Roma, policiales en el caso de la Huerta de Murcia. Pese a haber sido un tribunal consuetudinario y sapiencial, se le llama ‘consejo’ (en oposición al Tribunal de las Aguas de Valencia), por lo que se le puede, quizá, intuir cierto carácter político en alguna época ancestral.

Según Antonino González Blanco, el CHB podría ser heredero de las antiguas anfictionías griegas, que eran asociaciones territoriales que podían incluir varias polis y se reunían a las puertas de un templo, como el de Apolo en Delfos. Hasta el siglo XIX, el CHB se reunía a las puertas de la iglesia de Santa Catalina (hoy lo hace en el Ayuntamiento), al igual que el TAA de Valencia ha celebrado siempre sus sesiones junto a la catedral de Valencia.

De esta manera, y explicado este ejemplo de asociación tan murciana, podemos establecer, en nuestro caso, no un Consejo de Hombres Buenos, pero sí un Consejo de Personas Buenas con un organigrama inspirado en dicha tradición.

Así, nuestro Consejo de Personas Buenas cuenta con:

3 miembros fijos, elegidos por un año:
- Dos zabacequieros (por las dos acequias mayores: Aljufía y Alquibla).
- Un licero o alguacil, que sería el equivalente a un secretario.

6 miembros variables, elegidos por sorteo mes a mes:
- Dos veedores.
- Cuatro procuradores.

¿Por qué unos símbolos?

La marca característica de la Enza Negra es un sol o estrella de seis puntas rectangulares naciendo de una media luna creciente; ambos símbolos en blanco se encuadran dentro de un cuadrado negro. El sol representa la luz y la luna la fertilidad. El valle de Murcia es una tierra fértil, y el cielo murciano es luminoso. Este símbolo de la estrella solar surgiendo de una media luna creciente no surge de la nada, ya que aparece en la estela del rey sumerio Ur-Nammu, del 2100 a.e.c. Los sumerios crearon las primeras acequias, canales con los que regaban la vega del Río Éufrates. Es mucho lo que conecta a nuestro valle de Murcia con la historia de la agricultura, y en especial con el oriente próximo y medio. Lo que hace 6000 años se practicaba allá, hoy en día podemos disfrutarlo aún aquí. La Huerta y sus acequias son lo más característico de la tierra en la que vivimos, y más que torres, coronas o reyes, lo que mejor nos representa como murcianos es la misma Huerta, a la que debemos proteger y honrar.